JACQUES CHIRAC

03 septembre 2011

La république bananière française brille de tous ses feux dans l’affaire Jacques Chirac, autant qu’elle avait transformé en trou noir le cauchemar des dizaines d’enfants victimes de sodomie et inceste à Outreau.

Elle étincelle, cette mafia de l’oligarchie, sous les artifices alimentés par la défense de l’ancien président pour lui éviter de s’asseoir au banc des accusés. Son procès est prévu cette semaine pour « abus de confiance », « détournement de fonds publics » et « prise illégale d’intérêt » dans l’affaire des chargés de mission de la Ville de Paris dans les années 1990, quand il était maire de la capitale et président du RPR.

Selon un rapport médical, signé du professeur Olivier Lyon-Caen, chef du service de neurologie à l’hôpital de la Pitié-Salpêtrière, à Paris, Chirac est dans un état de vulnérabilité qui ne lui permet pas de répondre aux questions sur son passé.

Ainsi donc, voilà un retraité appointé à plus de 30.000 euros/mois, que les médias ont vu en août aligner les pinas coladas dans les bars les plus huppés de Saint-Tropez, devenu soudain amnésique à l’heure de rendre des comptes sur sa gestion passée…

Quand les procès des violeurs en série à Outreau ont eu lieu à Saint-Omer en 2004 puis à Paris en 2005 (en appel), ni la justice ni les avocats des violeurs n’ont ménagé leur peine pour clouer au pilori leurs accusateurs, des enfants, en pleine audience.

Ces victimes de crimes sexuels ont été humiliées, insultées, réduites au silence, après avoir passé des jours dans un local sans fenêtre, sans un repas digne de ce nom, et contraintes de s’asseoir…sur le banc des accusés, quand leurs prédateurs se trouvaient mêlés au public.

La vulnérabilité de ces mineurs n’a été à aucun moment soulevée par quiconque, même pas par leurs minables défenseurs appointés par le conseil général du Nord-Pas de Calais.

Deux poids deux mesures, une fois de plus, trois siècles après la fable de Jean de La Fontaine : « selon que vous serez puissant et misérable, etc, etc »

06 janvier 2010 

« Los franceses nos pagaron cinco millones de dólares, sí, estando yo en Argel, en el año 1976, por un avión de Air France que nos llevamos hasta Entebe, el aeropuerto de Uganda. Todo el mundo paga, hermano » : « les Français nous ont payé, oui, cinq millions de dollars, quand j’étais en Algérie, en 1976, pour l’avion d’Air France que nous avions détourné sur Entebbe, l’aéroport d’Ouganda ». 

C’est la révélation explosive de Vladimir Ilitch Ramirez Sanchez, alias « Carlos », « le Chacal », faite au quotidien El Pais de Madrid le 3 janvier dans un entretien par téléphone depuis sa cellule de Poissy (Yvelines) où il purge une peine à perpétuité. 

Aucun média français ni international n’a repris cette affirmation de Carlos, accablante pour Paris si elle est vérifiée. Je vous rappelle que les 100 otages des quatre terroristes qui avaient détourné l’Airbus d’Air France avaient été libérés par un commando israélien à Entebbe. Le président français de l'époque était Valéry Giscard d'Estaing, son Premier ministre Jacques Chirac, le ministre de l'Intérieur Michel Poniatowski, et le ministre des Affaires étrangères Jean Sauvagnargues.

La presse française va-t-elle poser des questions aux intéressés encore en vie ?

Dans cet entretien, Carlos avoue « ne rien regretter » de tous ses crimes (dont l’assassinat de deux policiers de la DST en 1975 à Paris, rue Toulier, et bien d’autres), exige du « respect » pour Ben Laden, et fait l’apologie des attentats du 11 septembre 2001 : « quand j’ai vu les tours s’écrouler à la télé, depuis ma cellule, je suis tombé sur le cul ! J’ai crié ‘Allah Akbar’, ce fut un coup extraordinaire contre l’impérialisme ». 

Je rappelle que ce Vénézuélien est considéré comme un « héros » par Hugo Chavez, qui exige de la France qu’il soit transféré au Venezuela. 

Voici le texte de cet entretien à El Pais, l’un des meilleurs journaux au monde : 

ENTREVISTA: Ilich Ramírez, 'Chacal' El hombre más buscado del mundo, capturado tras dejar un rastro de 80 muertes 

« No me arrepiento de nada » 

ANTONIO JIMÉNEZ BARCA 03/01/2010 

  

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Su padre, abogado burgués y comunista, lo llamó Ilich Ramírez Sánchez cuando nació en Venezuela hace 59 años. Su madre, católica y conservadora, prefirió bautizarle como Carlos. La policía, inspirándose en una novela de la época, le apodó El Chacal. Así pasó a la historia: Carlos El Chacal. En los años setenta se convirtió en el hombre más buscado del mundo, con más de 52 nombres diferentes repartidos en más de 100 pasaportes. Dejó tras de sí un rastro de 80 muertes, según el Ministerio del Interior francés. 

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« A mí no me localizó Rondot. La seguridad sudanesa informó a la CIA. Los de la CIA nos hicieron muchas fotos » 

« La gente que iba en los trenes el 11-M era ajena a la agresión de los ejércitos. Hay otros sitios donde hacer atentados » 

« Mire, hermano, le digo una cosa: el 90% de las cosas de las que soy responsable ejecutivo no las mencionan nunca » 

« Un día prendí la tele. Vi la vaina de la torre, y de pronto el otro avión y la otra torre. El 11-S fue un golpe extraordinario » 

Pasó parte de su adolescencia en Londres, donde simultaneó su adhesión al comunismo con las fiestas a todo trapo pagadas por millonarios jeques árabes. Estudió en la Universidad de la Unión Soviética. Ahí conoció a miembros de la resistencia palestina. Se unió a ellos. Combatió contra el Ejército jordano en el denominado Septiembre Negro. Tenía 21 años. De allí volvió de nuevo a las fiestas de Londres, convertido ya en jefe de terroristas. Se le atribuyen asesinatos a punta de pistola, bombazos en tiendas en el centro de París, en trenes, colocación de coches bomba… En 1975 secuestró, al mando de otros cinco terroristas, una reunión entera en Viena de la OPEP: tomó como rehenes a 60 personas, entre los que se contaban 11 ministros. Uno de éstos le definió como un tipo dotado de una inaudita capacidad mental para actuar bajo presión. 

Se dice comunista desde 1964, profesa el islam, pero nunca fue ni espartano ni austero ni pobre: siempre gastó aires de dandi (incluso en la cárcel, donde va con un abrigo de cachemir). « Vestirse decentemente es una cuestión de origen de clase, compañero. No hay que renegar de los orígenes de cada uno », afirma. 

Durante más de 20 años de incógnito saltó de país en país, de Yemen a Uganda, de Siria a Argelia, de la Libia de Gaddafi a la Rumania de Ceausescu, hasta que fue detenido una madrugada de agosto de 1994 mientras dormía en una urbanización a las afueras de Jartún (Sudán), vendido por las autoridades sudanesas al famoso superespía francés Philippe Rondot. Desde entonces languidece en una cárcel francesa, donde, dice, « abunda la mediocridad ». Está condenado a cadena perpetua por asesinar a sangre fría en un apartamento de París, en agosto de 1974, de tres balazos, tras invitarles a beber, a dos inspectores de policía franceses y a un antiguo compañero terrorista libanés que, según Carlos, le había traicionado. Aceptó hablar con EL PAÍS por teléfono desde la cárcel. 

Pregunta. ¿Por qué dice que hay mucha mediocridad en la cárcel? 

Respuesta. Porque hay muchos analfabetos. La gente aquí no tiene intereses intelectuales, es difícil sentarse a comentar una noticia. El interés de muchos es simplemente fumar droga y cosas así. 

P. ¿Y usted qué hace? 

R. Trato de ayudar a mis abogados y sigo las noticias lo mejor que puedo, en los canales de televisión que me llegan. Uno de ellos es español, Telemadrid, que es mala, por cierto: allí vi el otro día a Fernando Silva Sande [ex jefe de los GRAPO], el chivato ese, y me dio tristeza. Y también leo. 

P. ¿Es consciente de que puede morir en la cárcel? 

R. La condena perpetua no quiere decir nada. Es un problema político. 

P. ¿Han cambiado sus ideas políticas? 

R. ¡Ah, caballero! Yo a los 14 años, en enero de 1964, entré en las Juventudes Comunistas de Venezuela. Y hasta el día de hoy no he cambiado un pelo. Sigo siendo comunista. No soy un tipo dogmático, he estudiado, he conocido a gente importante en la dirección de países comunistas. Sigo fiel a los principios inmanentes leninistas: soy un comunista convencido y militante. 

P. ¿Y sigue defendiendo la utilización de las armas? 

R. Según la coyuntura. En situaciones determinadas. Como en Colombia, estos días. O en Afganistán: eso es legítimo. 

P. Yo hablaba de terrorismo. 

R. ¿Qué pasa con el terrorismo? Yo siempre he estado contra el terrorismo. Cuando se bombardea en Afganistán, eso es terrorismo. 

P. Yo me refería a usted: ha sido considerado el terrorista más buscado del mundo. 

R. Le voy a decir una cuestión: yo fui condenado por asesinato culposo, no premeditado. No por terrorista. O sea, acusarme de terrorismo es una patraña, como llamarme El Chacal. 

P. ¿Qué quiere decir? 

R. La policía inglesa encontró esa novela de Frederic Forsyth encima de la chimenea de la casa de una muchacha que decían que era amiga mía y que tenía pistolas y cosas así. Yo tengo el récord de operaciones ejecutadas por la resistencia palestina. No digo dirigidas o planificadas: ejecutadas. En persona. Nadie ejecutó más operaciones que yo. Y estoy orgulloso de ello. Y se me trata como a un chacal. 

P. ¿Cuántas son? 

R. Yo qué sé: cantidad, chico. 

P. Esas operaciones, como las llama usted, acarreaban sangre y víctimas. 

R. Sí, cómo no. Pero pocas, pocas víctimas inocentes: el 10% de las bajas. El 10% no es nada, mi hermano. Yasir Arafat habló en la ONU y fue con una rama de olivo en una mano y un fusil en la otra. Yo no tengo nada que añadir a eso. 

P. ¿Cuándo una persona decide matar a otra por una idea que considera justa? 

R. ¿Cómo justa? ¿Y cuántas personas han matado los españoles en Irak? ¿Cuántos afganos mueren diariamente? ¿Cuántos? ¿Eso no le molesta? Luchar contra eso es glorioso y heroico. 

P. ¿Usted no se arrepiente de nada? 

R. El arrepentimiento es un concepto religioso. Yo no digo que nunca haya pecado. Pero en la lucha militante revolucionaria, no. Uno es mujeriego, le gusta beber caña, ron, buen vino, y ahora que soy musulmán, no debería hacerlo: de hecho, no lo hago porque estoy preso. 

P. ¿Cómo empezó todo? ¿Con el ejemplo de su padre? 

R. En Venezuela, yo era el responsable de la juventud comunista con 200 militantes bajo mis órdenes. Mi padre no estaba de acuerdo con la violencia, era abogado, veía la toma del poder de otra manera. 

P. ¿Cuándo decidió usted tomar las armas? 

R. Uno no decide, mi hermano, son las circunstancias las que deciden. En ese momento, uno se echa para atrás o sigue para adelante. Esos que se sientan en un café y deciden hacer esto o lo otro no tienen porvenir. Las circunstancias históricas son las que deciden. 

P. ¿Pero cuál fue ese momento para usted? 

R. En 1971, después de los combates del Septiembre Negro contra el Ejército jordano, un general me dijo: « Chico, te necesitamos en el extranjero ». Yo ya me había batido con los soldados jordanos, que, óyeme, eran unos tipos valientes, buenos combatientes, con cojones, que creían en su rey, Hussein, que era un tipo no como esos reyecitos de zarzuela, era un rey de armas tomar, no era ningún pendejo. Así que me dijeron que me fuera a Londres y así comenzaron las cuestiones internacionales. 

P. ¿Y después? 

R. Viajé mucho. Pero eso no era nada nuevo para mí. Conocí prácticamente todos los países comunistas. 

P. ¿Qué pensaba cuando leía que era el terrorista más buscado del mundo? 

R. Pues a veces me daba la risa. Porque sabía que tenían buenas fotos de mí y ponían fotos chuecas. 

P. ¿Nunca dudó al ver que había víctimas inocentes? 

R. Cuando hay operaciones con explosiones, bombas, fuego, ese tipo de cosas, a veces hay gente que no tiene nada que ver y pasa por ahí, ya lo dije, es un 10%. 

P. En una entrevista en el periódico Al Watan en 1979, usted reconocía un conjunto de atentados… 

R. Esa entrevista se hizo de buena fe, pero fue manipulada, llena de errores. 

P. No los asume entonces… 

R. Mire, hermano, le voy a decir una cuestión: el 90% de las cosas de las que soy responsable ejecutivo no las mencionan nunca. 

P. ¿Por qué? 

R. Tendrán sus razones. Todo se sabrá en su momento. Cuando publique mis memorias. Todavía es temprano. Las escribí en noviembre de 1992, en Ammán, e hice dos copias dactilografiadas que envié a dos personas que no se conocen. Aún no es el momento. Yo no me voy a meter a sapo, que es como en Venezuela llamamos a los chivatos ahora. Hay jefes de Estado que están implicados, hasta en Francia. 

P. ¿En qué participó? 

R. Hombre, no voy a hacer de chivato contra mí mismo. Si estuviéramos tomando un café o una guaraquita al borde de la piscina, en Caracas, podríamos hablar de una manera más libre, indudablemente. Pero en estas condiciones, puede comprender… 

P. Le acusan de trabajar después de vulgar mercenario, sobre todo en Rumania, con Ceausescu. 

R. Yo le tenía cariño y respeto a Ceausescu. Era un poco iluminado, un tipo de la montaña, que venía de una familia muy pobre. Gran patriota, muy solidario. Nos recibió de una manera muy calurosa. Estábamos allí con todos los honores: vivienda, medios para viajar, pero no recibimos ni un centavo de esa gente. Se lo digo: todos los atentados contra exiliados rumanos fueron hechos por la policía, estando todavía vivo Ceausescu. Porque, puestos a ser mercenarios, qué coño trabajar para Rumania, ¡habríamos trabajado para EE UU! ¿Tú crees que yo podía decirles a mis compañeros: « Oye, vamos a matar al profesor tal o al periodista cual » porque nos lo manda Ceausescu? Me habrían escupido en la cara. Nosotros no pedíamos dinero: lo exigíamos. Los Estados pagaban en millones de dólares, y yo estoy orgulloso de haber desempeñado en esa cuestión un papel fundamental. Y no solamente a estados « amigos », entre comillas, sino a estados enemigos: y pagaban. Los franceses nos pagaron cinco millones de dólares, sí, estando yo en Argel, en el año 1976, por un avión de Air France que nos llevamos hasta Entebe, el aeropuerto de Uganda. Todo el mundo paga, hermano. 

P. ¿Cómo se hace para secuestrar un avión? 

R. Yo nunca he secuestrado personalmente aviones. Soy inocente, mi hermano. En todo caso, no es una cuestión técnica. 

P. ¿Cómo le arrestaron? 

R. Una noche, después de hacerme una operación en la ingle, en una urbanización cercana al Nilo Azul, a las dos de la madrugada, entró un teniente de la guardia sudanesa histérico acompañado de un grupo de guardias armados llorando. Uno de ellos dijo: « Tenemos órdenes, comandante ». No sabían ni cómo maniatarme con esas tiras de plástico que les habían dado los franceses. Se lo expliqué yo. Aun así, hicieron una vaina mal hecha. Me pusieron una capucha y me llevaron al aeropuerto. Allí estaba Rondot. 

P. ¿Cómo lo localizó Rondot? 

R. A mí no me localizó Rondot. La seguridad sudanesa informó a la CIA. Los tipos de la CIA nos hicieron muchas fotos varias veces. No les echamos plomo porque estábamos en un país amigo. Los saudíes pagaron con sus petrodólares al Gobierno de Jartún. 

P. ¿Qué piensa de Bin Laden? 

R. Hay muchos hijos de estos árabes que son de lo más corruptos: herederos, ricos que no viven sino en la sinvergonzonería y la droga. Y este muchacho, un hijo de un árabe rico, es un idealista, hizo la yihad. Respeto para esa gente. 

P. Ideó e inspiró el 11 de Septiembre y el 11 de Marzo… 

R. Son dos cosas distintas. 

P. Son dos atentados 

R. No mezcle las cosas. A mí lo del 11-M me dio tristeza. 

P. ¿Y el 11-S no? 

R. En el 11-S yo me caí en el culo, como el que dice. 

P. ¿Cómo? 

R. Un día prendí la televisión y vi la vaina de la torre, y de pronto el otro avión y la otra torre, y me senté en la cama de la celda y dije Alahu-akbar, fue un golpe extraordinario contra el imperialismo. 

P. Esas torres estaban llenas de personas inocentes… 

R. ¡Una fracción de las personas que han asesinado los americanos en Medio Oriente! 

P. Eso mismo pensaban los que atentaron en los trenes de Madrid. 

R. Hay una diferencia: la gente que iba en los trenes no tenía nada que ver con la agresión de los ejércitos. Hay otros sitios donde se podían hacer atentados y eliminar a cierta clase aristocrática, burguesa, sin matar a tanta gente inocente que circulaba por ahí, incluidos varios musulmanes. Me da la sensación de que les faltaba experiencia… 

P. En el juicio en París dijo: « Hasta el criminal más abominable puede reconvertirse. Salvo el caso extremo del monstruo, todo el mundo puede corregirse ». 

R. ¿Yo dije eso? 

P. Sí. ¿Se refería a usted mismo? 

R. No; yo no soy un monstruo. Yo soy muy humano. 

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17 mars 2009 (Si les médias veulent publier cette exclusivité, j'en serais fort aise, mais svp citez mon blog en échange !)

Quand on a été pris en otage par la guérilla de Colombie, il vaut mieux s’appeler Ingrid Betancourt, alors candidate à la présidence colombienne et désormais aidée par la France, que de porter le nom de Christophe Beck, un entrepreneur français ruiné et désormais au bord de la misère.   Elle, qui s’est jetée dans la gueule du loup (les FARC) pour faire remonter une cote exsangue dans les sondages (0,3%), a été médiatisée pendant son calvaire, transformée en héroïne par le pouvoir français, et reçue à grands frais à Paris dans un hôtel 5 étoiles. 

Lui, séquestré à son corps défendant par l’autre guérilla de l’ELN de 2005 à 2006, est sans le sou après la vente de tous ses biens par sa famille pour payer une rançon de 600.000 dollars aux terroristes. A 64 ans, il vit avec son épouse Martine dans un mobile home prêté par un ami, près de Perpignan, avec une retraite de 1200 euros par mois.  Un abîme sépare les deux ex-otages dans le traitement par l’Etat français de leurs cas respectifs, mais bien au-delà de ce que j’avais déjà relaté ici et dans mon dernier livre sur Les secrets de l’opération Betancourt (Fayard). L’entretien que je viens d’avoir par téléphone avec Christophe Beck fait froid dans le dos, et va plus loin encore dans les révélations contenues  dans son récent livre L’otage oublié (Jean-Claude Gawsewitch). 

Pendant l’enlèvement d’Ingrid Betancourt, la famille et l’ex-mari de l’otage ont été reçus à de multiples reprises par les présidents Chirac puis Sarkozy, par les ministres des Affaires étrangères Villepin puis Douste-Blazy. Le battage des médias s'est amplifié sans relâche.

Pour sauver Christophe Beck, la France a opéré un hallucinant silence radio. « Mon épouse a envoyé une lettre recommandée à Jacques Chirac. Il ne lui a jamais répondu », s’exclame ce chef d’entreprise. « Aucune autorité parisienne ne l’a jamais reçue ni contactée. Ni Douste-Blazy, ni Noël Saez (note de ma part : cet ancien consul a effectué 25 voyages en Colombie pour tenter d’obtenir la libération d’Ingrid sans aucun succès), ni Daniel Parfait (note : alors directeur des Amériques au Quai d’Orsay et amant d’Astrid, la sœur d’Ingrid, qui n’avait pas divorcé de son mari comme je l’ai révélé ici), ni personne, à part un quatrième couteau du Quai », s’indigne-t-il. « Si je venais à rencontrer Douste-Blazy, je lui mettrais deux baffes. Il nous a pris pour des cons ! », assure l’ancien otage. Le mépris de l’ex-ministre face à la détresse du Français Christophe Beck contraste avec sa dévotion à la cause de la Colombienne Ingrid Betancourt. J’ai révélé dans mon livre déjà cité que Douste-Blazy avait osé proposer à un ami journaliste français, qui partait en reportage en Colombie, de transmettre un message aux FARC : vous libérez Ingrid et on vous retire de la liste des organisations terroristes ! Le collègue avait refusé. 

Pis encore. Le Quai et le consulat de France à Caracas (note : M. Beck avait été enlevé au Venezuela puis vendu à la guérilla colombienne par ses geôliers) n’ont cessé de demander à la famille du Français de « ne pas médiatiser. Ce fut abject. Ils ont même insisté pour que notre député-maire des Pyrénées Orientales, François Calvet (UMP), cesse de politiser mon affaire », révèle l’ex-otage. Son calvaire aurait pu « prendre fin six mois plus tôt, assure-t-il, si le ministère français avait accepté d’aider les miens pour obtenir un prêt de 10.000 euros – j’insiste sur ce point : ma famille n’avait pas demandé un don – afin de boucler la rançon. Le Quai n’a pas donné suite, alors qu’il nous restait un lopin de terre en France qui pouvait servir d’hypothèque. Ce refus a obligé ma femme à liquider notre propriété de 1.500 bovins, développée après des années d’effort, sept jours sur sept. Nous nous sentions un peu les ambassadeurs de la France, avec cet élevage d’abord bas de gamme devenu un bétail de race, que je présentais dans les concours agricoles ». 

Le parcours de l’ancien otage mérite d’être retracé. Patron d’une entreprise de construction métallique, « Beck & Cie » à Perpignan, il l’a revendue à ses ouvriers qui ont en fait une coopérative. Lui-même a contribué au montage de son capital, payé les juristes, et « fait du social », comme il aime à le rappeler, avant de partir pour une nouvelle aventure au Venezuela achevée dans les larmes.  « Leur société reste la première du Languedoc-Roussillon en la matière», dit-il avec fierté, en avouant que ses anciens employés « l’invitent régulièrement au restaurant ».  « Aujourd’hui, je commence seulement à reprendre des couleurs, explique-t-il, car quand on rentre d’un tel chemin de croix, on est déphasé, paumé, détraqué. Je me perdais même dans Perpignan que je connaissais pourtant comme ma poche ». Dans leur mobile home, Christophe et Martine ne pourront pas lire ce reportage. « Nous n’avons pas de ligne téléphonique fixe, et donc pas accès à internet… », avoue-t-il. 

UN AN APRES L’ELIMINATION DU N°2 DES FARC, LA COUR PENALE INTERNATIONALE ENQUETE SUR LES ORDINATEURS DE RAUL REYES POUR ENTENDRE LES ETRANGERS QUI FURENT EN CONTACT AVEC LUI 

1ER MARS 2009 

(Merci à Fabio d’avoir repéré cette donnée noyée dans un papier d’El Espectador. Je suis surpris par la discrétion des médias sur ce thème explosif. Heureusement, vous avez ce blog. Les médias peuvent m’appeler !…) 

Cette révélation du quotidien de Bogota va faire trembler nombre de chancelleries, notamment celles de France, Suisse, Equateur, Nicaragua, et même des USA. 

Selon ce média, la Cour pénale internationale (CPI), qui poursuit les auteurs et complices de crimes contre l’humanité, a demandé et obtenu du pouvoir colombien, il y a moins de dix jours, les ordinateurs, disques durs et clefs USB de Raul Reyes. Saisis dans son campement le 1er mars 2008 après la mort du chef guérillero, les 37.000 fichiers avaient été analysés et validés par Interpol. 

La CPI compte analyser les dossiers, puis convoquer pour une audition les personnes non colombiennes que Reyes mentionne. 

Dans la liste figurent déjà les noms suivants : 

-        Hugo Chavez, président du Venezuela 

-        Rafael Correa, président de l’Equateur 

-        Daniel Ortega, président du Nicaragua 

-        Jacques Chirac, ex-président de la France 

-        Le Français Noël Saez 

-        Le franco-suisse Jean-Pierre Gontard

-   Le député américain (Démocrate) James McGovern

-        Le professeur américain James Jones 

-        La députée équatorienne Maria Augusta Calle 

-        L’ex-ministre équatorien Gustavo Larrea 

-        L’ex-ministre vénézuélien Ramon Rodriguez Chacin, 

Et bien d’autres. 

A suivre donc…

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