INGRID BETANCOURT

 

 12 juillet 2010 

L’immense cri de révolte poussé aussi bien par les Français que les Colombiens contre l’ex-otage colombienne des FARC, Ingrid Betancur, dès l’annonce de sa plainte contre la Colombie en dommages et intérêts (plus de 5 millions d’euros !), pour son enlèvement par les terroristes, l’a contrainte à des regrets hier soir sur la télévision Caracol. 

L'ex-otage des Farc Ingrid Betancourt a assuré en larmes qu'elle regrettait la demande d'indemnisation de 6,9 millions de dollars présentée à l'Etat colombien pour son enlèvement, précisant qu'elle n'irait pas au-delà d'une démarche de « conciliation ». 

Si ses sanglots n’étaient pas des larmes de crocodile, elle aurait renoncé dans l’heure à l’absurdité de cette demande de conciliation hallucinante. Or elle ne l’a pas fait, et maintient, contre l’évidence, ses accusations contre le pouvoir de l’époque (Andrés Pastrana était président) pour l’absence de gardes du corps avec elle ! J’ai la preuve écrite qu’elle ne dit pas la vérité. 

Pis encore : «  on aurait dû me bloquer au poste de contrôle et ne pas me laisser y aller », ose-telle dire maintenant. Or les forces de l’ordre lui ont demandé de ne pas poursuivre sa route, sans qu’elle obéisse.   

Je vous suggère de lire les 50 pages de la demande de conciliation rédigée par son avocat (avec y compris une erreur d’orthographe dans le nom du ministre colombien de la Défense à qui elle a été adresse !) et publiées par le site de www.caracol.com.co


Dès le départ, « dans mon cas nous avons décidé (avec mes avocats, nldr) que nous ne porterions pas plainte contre l'Etat colombien », a-t-elle déclaré à Caracol, en expliquant que dans le cas où la conciliation extrajudiciaire en cours ne fonctionnerait pas, elle n'irait pas au-delà.
L'ex-otage s'exprimait depuis New York, un entretien très attendu deux jours après l'annonce de la requête présentée à l'Etat colombien dans laquelle elle estimait que celui-ci devrait lui verser ainsi qu'à sa famille plus de 13 milliards de pesos (soit environ 6,9 millions de dollars, plus de 5 millions d’euros), pour les dommages moraux et financiers entraînés par ses six ans de captivité aux mains des Farc.

 

Selon elle, l'Etat est responsable car il a insuffisamment assuré sa sécurité le 23 février 2002, lorsque la guérilla des Forces armées révolutionnaires de Colombie, l'a enlevée en pleine campagne présidentielle.
Cette requête a déclenché une vague d'indignation en Colombie, alors que l'otage a été libérée lors d'une opération militaire risquée, le 2 juillet 2008.
Le vice-président Francisco Santos l'a notamment qualifiée de « prix mondial de l'ingratitude ».
« Jamais, jamais nous n'avons pensé à attaquer ceux qui m'ont libéré », a dit Ingrid Betancourt dimanche soir en réprimant un sanglot après un long entretien où le journaliste qui l'a interrogé, Dario Arizmendi, une star de la télévision colombienne et un ami très proche de l'ancienne otage, s'est montré très dur.
Ce dernier lui a demandé: « Vous regrettez ? » et elle a répondu: « Oui, je regrette », en assurant qu'elle adorait sa « patrie ».
Auparavant, l'ex-otage avait longuement tenté d'expliquer les raisons de son geste.
« Je ne vais pas poursuivre l'Etat. Je veux uniquement raconter les faits et que ce qui m'est arrivé ne se reproduise pas », a-t-elle déclaré, en ajoutant qu'elle avait ainsi espéré « ouvrir un chemin » pour l'indemnisation d'autres otages qui, selon elle, auraient également présenté des requêtes semblables.
« Mes compagnons (de captivité) m'ont appelée en m'indiquant que la date » limite pour déposer cette requête allait être dépassée, a-t-elle dit.
L'ex-candidate à la présidentielle de 2002 a ensuite expliqué pourquoi elle estimait que les forces de l'ordre avaient négligé sa sécurité.
« On m'a enlevé mes gardes du corps. Si l'Etat considérait que c'était si dangereux ils auraient du me les laisser (…) et s'ils considéraient que c'était vraiment dangereux,
on aurait dû me bloquer au poste de contrôle et ne pas me laisser y aller », a-t-elle dit en faisant référence à la route du département de Caqueta (sud-est) où la guérilla l'attendait.
Interrogée sur un document qu'elle aurait signé ce jour-là où elle indiquait qu'elle s'engageait sur ce chemin à ses risques et périls, elle a d'abord dit ne pas s'en souvenir, avant d'assurer qu'elle avait seulement signé un texte en rapport avec l'assurance de la voiture qui la transportait, qui appartenait à l'Etat.

 

10 juillet 2010

Voici le texte que Nicolas Umana vient de m'envoyer:

Lo que Yolanda, Astrid y Daniel, Juan Carlos y Fabrice, Melanie  y Lorenzo le hicieron a Colombia tuvo un costo muy alto, que nadie les ha cobrado.

Por Nicolás Umaña Jimeno
Ex Ministro Plenipotenciario de Colombia en Francia

El secuestro es la tragedia humana más cruel de la que yo tenga conciencia. Pensar en que por las propias imprudencias o abiertas negligencias de una persona se merezca estar secuestrada siete años es inconcebible, insensato, injusto e inhumano. Pero ningún colombiano puede convertirse hoy en el propietario del monopolio del dolor y el sufrimiento.
 
Este es un país en el que todos hemos puesto nuestra cuota, unos peor que otros sin duda, pero nadie ha pasado invicto. A Ingrid le advirtieron sobre el altísimo riesgo que representaba su viaje a San Vicente, la mejor recopilación está, tal vez en el primer libro sobre el particular del francés Jacques Thomet, entonces director de la agencia de  prensa AFP en Bogotá, quien escribió esta semana en su blog personal un artículo titulado “.. que la justicia colombiana me interrogue! Tengo la prueba escrita y los testigos para demostrar que Ingrid Betancourt desobedeció al Gobierno  y provocó así su secuestro en el 2002”.
 
Nadie en Colombia duda sobre lo imprudente de Ingrid al asumir el riesgo que la llevó a entregarse en las manos de las Farc. Pero no por eso ella mereció estar secuestrada siete largos años. No debemos confundir. Durante el secuestro, de Ingrid recibimos escasas pruebas de vida y la que más recordamos fue el famoso video en el que no habló y se veía destruida, foto que salió en primera página en todo el mundo. Ella es una víctima del secuestro, pero no es la única, ni la más sufrida, ni la más valiente, ni la más nada. Es una víctima más de la tragedia colombiana, una víctima imprudente, que provocó su desgracia, pero no por eso se la merecía.
 
Sin embargo, no puedo decir lo mismo, ni ser tan condescendiente, con su especial familia. Su madre, su hermana, su cuñado (o ex), su esposo y ex esposo, sus hijos, y a eso se le suman un puñado de políticos , funcionarios y representantes de ONG´s francesas y europeas que se dedicaron a vivir de la causa de Ingrid.  Se repartieron la herencia y el legado de Ingrid con ella en vida pudriéndose en la mitad de la selva, y se dedicaron a construir sus grandes fortunas al inmensurable costo de la imagen de una Nación, de un Gobierno y de un pueblo.
 
Este grupúsculo de familiares y arrimados encontraron en los ataques a Colombia una gran forma de viajar gratis, comer gratis, ser famosos, vivir protegidos y darse la gran vida del jet set europeo. Esta gentuza nunca pensó en un País que libra una batalla con el corazón (la misma batalla que devolvió a Ingrid a la Libertad), ni en las treinta mil familias que han padecido el mismo sufrimiento. No, ellos creyeron que eran los dueños del dolor de los colombianos, y ahora, con descaro y sin vergüenza pretenden cobrarlo.
 
Los insultos, humillaciones, menosprecios y ataques que sufrió Colombia por cuenta de esta mezcla explosiva de intereses económicos y sentimientos fuertes, no siempre postizos fueron muchos. El esfuerzo de Colombia por defender una Nación de los ataques de este grupito, costó millares de euros: se enredaron acuerdos comerciales entre naciones, intercambios de bienes, productos y servicios se fueron al traste y se cuentan en miles las páginas negras escritas en la prensa europea sobre mi País, arruinando la inversión extranjera y el turismo por no ahondar en más temas. El costo político no fue menor, se liberaron jefes guerrilleros a petición de gobiernos extranjeros, y debimos soportar las famosas “exigencias” de la familia y de los Gobiernos de Francia y otras naciones oponiéndose al rescate y “exigiéndole” a Colombia su liberación.
 
Por el respeto que me merece la condición humana no quiero profundizar en las mezquindades que este grupo de gente inventó en contra de nuestra Patria valiéndose del nombre de una víctima que no podía opinar y no sabía lo que hacían los de afuera. Pero hoy, que Ingrid es libre gracias únicamente a la voluntad férrea  y valiente del Gobierno de Colombia, no entiendo que sea ella la que rija su actuar en contra de un País que todo le dio, y dio todo por ella.
 
El Embajador Daniel Parfait sabe de que estoy hablando, como también lo sabe el Ministro De Villepin. Lecompte se dio cuenta siete años tarde y Sarkozy ya lo padece.  Hasta cuanto le vamos a poner la mejilla a estas harpías del sufrimiento colombiano? ¡Que nos paguen ellos todo lo que nos hicieron!
 

Íngrid, la rabia en el corazón

El Colombiano, Medellin

Editorial

10 de julio de 2010

Íngrid, Usted está libre por el rescate heroico que hizo el Gobierno de nuestro país con la perfecta Operación Jaque. Su libertad se la debe a Colombia. Su secuestro y cautiverio, con sus consecuencias, se los debe a las Farc. Lo que Usted y su familia acaban de hacer nos parece injusto, ingrato, carente del mínimo sentido de patriotismo hacia Colombia y los colombianos. Íngrid Betancourt, no nos equivocamos si le decimos hoy que la mayoría de los colombianos, aquellos de buena fe y buena voluntad, sienten rabia en el corazón, (como Usted tituló un libro de su autoría), por lo que Usted, sus hijos, su madre y su hermana le acaban de hacer a Colombia al presentar una solicitud de conciliación extrajudicial valorada en más de 15 mil millones de pesos.

Colombia es su país de nacimiento y de sangre, así Usted tenga la nacionalidad francesa por haber estado casada con un ciudadano galo y sentir una atracción especial por ese país y tener tantos e influyentes amigos del alma surgidos de su época de estudiante en París. La prueba de que se consideraba muy colombiana podría ser, entre otras, que publicó el libro que ya mencionamos, « La Rabia en el Corazón », para que muchos en Francia y en Colombia la percibieran como una nueva Juana de Arco. Dato interesante es que lo publicó primero en Francia. Creemos que el objetivo del libro era abrir un camino para llegar a ser Presidenta de Colombia. Camino que Usted misma está cerrando aceleradamente.

¿Cómo así que sus argumentos y los de su familia sean que sienten que el Estado colombiano les provocó perjuicios morales, materiales y físicos, daños emergentes y lucro cesante? ¿Acaso fue el Estado colombiano el que la secuestró y la tuvo en la selva seis años? No, Íngrid, fueron las Farc. Quizás Usted pensó, en febrero de 2002, que estaría con las Farc unos pocos días y que saldría del secuestro derecho para la Casa de Nariño, como fruto de un respaldo popular masivo para la Juan de Arco criolla del Siglo XXI.

Francia, su país putativo, intentó rescatarla con operativos por encima y por debajo de la mesa y lo único que logró fue que la guerrilla que la tenía secuestrada la considerara « la joya de la corona ». El Presidente Sarkozy pidió la liberación del llamado canciller de las Farc, Rodrigo Granda. Y el gobierno colombiano, bajo el liderazgo del Presidente Uribe, accedió a ello para facilitar su liberación, la suya Íngrid. Pero ni Granda ni las Farc hicieron nada. ¿No ha pensado su familia en el daño que ha hecho y seguirá haciendo Rodrigo Granda a Colombia y a todos los colombianos?

El Presidente Uribe permitió la facilitación del Presidente de Venezuela, Hugo Chávez y la mediación de Piedad Córdoba para lograr su liberación y la del resto de secuestrados. Pero las Farc no iban a entregar tan fácilmente a su joya de la corona. Liberaron a otros, pero a Usted no la habrían liberado. Usted está libre por el rescate heroico que hizo el Gobierno de nuestro país. Su libertad se la debe a Colombia. Su secuestro y cautiverio, con sus consecuencias, se los debe a las Farc.

Su argumentación y la de los suyos es que el Estado colombiano a través del Ministerio de Defensa no le prestó la protección debida y no agilizó su liberación, como era de esperarse.No se le puede olvidar, Íngrid, que Usted decidió irse a San Vicente del Caguán, bajo su propia cuenta y riesgo y que así lo declaró y firmó. No valieron las advertencias y ruegos que le hicieron miembros de la Fuerza Pública y de otros organismos de Seguridad. Tampoco olvide que el Presidente Pastrana no podía llevarla en un helicóptero en el que iba la prensa, porque la Ley lo habría sancionado por participación en política, en plena campaña electoral.

¿Ha hecho cuentas de los costos y riesgos superlativos: la propia integridad, libertad y vida, que asumieron los protagonistas de la Operación Jaque, cuyo objetivo esencial fue su liberación? ¿Se le olvidó que al llegar a Bogotá dio las gracias al Presidente Uribe y a las Fuerzas Armadas de Colombia, a las que en ese momento consideró suyas?

No, Íngrid, lo que Usted y su familia acaban de hacer nos parece injusto, ingrato, carente del mínimo sentido de patriotismo hacia Colombia, su Gobierno y el resto de colombianos que sufrieron y lucharon por Usted y sólo respiraron tranquilos cuando la vieron libre y a bordo del avión que la llevó a Francia, el país de sus mayores afectos. Las Farc deben estar felices con su acción contra el Estado y el pueblo colombianos. Y quizás también algunos vecinos camorreros e incoherentes.

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Insólita pretensión

El Tiempo, Bogota

Editorial

10 de julio de 2010

Un sentimiento de estupefacción embarga desde ayer a los habitantes del país al hacerse pública una solicitud de conciliación extrajudicial presentada por Íngrid Betancourt al Estado colombiano. En un comunicado, el Ministerio de Defensa confirmó que la ex candidata presidencial, quien estuvo en poder de las Farc por más de seis años, inició -junto con varios integrantes de su familia- una reclamación contra el erario por una suma aproximada a los 15.000 millones de pesos por perjuicios causados debido a su secuestro.

La insólita pretensión monetaria ha caído como un balde de agua fría en el Gobierno, los altos mandos militares y, como se refleja en foros electrónicos y sondeos, en la opinión pública. « Sorprendida y apesadumbrada » se declaró oficialmente la cartera de Defensa ante esta demanda de la ex rehén y de sus familiares más cercanos. No hay que olvidar que fueron precisamente el alto estamento castrense y el entonces ministro y hoy presidente electo de Colombia, Juan Manuel Santos, quienes prepararon la operación 'Jaque', que traería a Betancourt de regreso a la libertad. La multimillonaria solicitud es, asimismo, una afrenta directa al presidente Álvaro Uribe, quien mantuvo firmemente su apoyo político a los rescates militares, a pesar de la presión de varios sectores de la sociedad, incluida Yolanda Pulecio, madre de la ex candidata, para que se hiciera el intercambio humanitario.

El Gobierno Nacional no es el único sorprendido con esta noticia. Cualquiera que haya escuchado a la ex secuestrada en estos dos años de libertad no encontraría rasgos de animadversión hacia las tropas ni oposición rabiosa contra el Ejecutivo. Al contrario, si algo quedó claro de las efusivas declaraciones de la propia Betancourt acerca del operativo fue su agradecimiento con los uniformados que arriesgaron su vida para que ella y los otros 14 secuestrados recuperaran la suya. Pero, por lo visto, este sentimiento no era del todo sincero porque hoy la liberada pretende sacarles el equivalente de varios millones de dólares a las arcas públicas.

Del anuncio del Ministerio de Defensa sobre que « no existe ningún elemento objetivo que permita deducir la responsabilidad del Estado en estos hechos » se desprende que no habrá conciliación extrajudicial y el caso pasaría a un tribunal para continuar su trámite. Y así debe ser.

Este camino del pleito legal que ha emprendido la familia Betancourt pone de nuevo sobre el tapete las desacertadas decisiones que la dirigente política tomó horas antes de ser secuestrada por la guerrilla. Varias versiones informaron en esos días -finales de febrero del 2002- sobre las continuas advertencias en público y en privado que la entonces aspirante presidencial recibió de distintas autoridades acerca de las condiciones de seguridad de la zona. Sin embargo, ella y sus acompañantes hicieron caso omiso de estas y se dirigieron hacia San Vicente del Caguán. Esto constituye, indudablemente, una pieza clave en la defensa jurídica del Gobierno contra la cuantiosa reclamación. Sin embargo, más allá de los detalles legales, es difícil concebir que una rehén liberada busque responsabilizar de sus salarios perdidos a quienes acabaron con su martirio. En incontables situaciones, pero en especial en una riesgosa operación de rescate, la vocación de servicio y sacrificio de la Fuerza Pública queda en evidencia ante la sociedad.

Meses de preparación, esfuerzos de inteligencia y una ejecución impecable se necesitaron para que Íngrid Betancourt se reencontrara con sus familiares. Por más resarcimiento monetario que una víctima de secuestro sienta que merece por el infierno vivido y los años perdidos en la selva, no hay justificación para buscar compensación en los bolsillos de los ciudadanos. Si el agradecimiento se agotó, que no lo haga la sensatez.
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Ingratitud

El Heraldo, Barranquilla

Editorial

10 de julio de 2010

Pocas horas después de que se conociera en el país la insólita noticia de que Íngrid Betancourt ha instaurado una multimillonaria demanda contra el Estado, aún no aparece un colombiano que se muestre a favor de tal acción judicial. Ni siquiera aquellos que simpatizaban con la ex candidata presidencial, ni mucho menos quienes desde antes de su liberación ya la consideraban oportunista y pasada de lista se muestran de acuerdo con semejante determinación. Como ayer se reveló en el documento de la demanda, que tiene 55 páginas, la candidata responsabiliza a los oficiales encargados de su seguridad, en Caquetá, de su retención a manos de las Farc.

Betancourt exige una indemnización de 1.500 millones de pesos por los daños sufridos durante su retención, 500 más por los supuestos perjuicios causados a su fallecido padre, otros 1.500 por daños sicológicos, y 1.281 por los salarios que dejó de recibir durante los seis años que duró su secuestro, más lo que exige su familia. La ex candidata solicita que se tome la declaración de varios de sus compañeros de cautividad, así como la de un médico del hospital militar de Marsella, Francia. Total: una ofensiva judicial encarnizada, incomprensible cuando se trata de una dirigente que ha gozado de todo tipo de privilegios, que se metió en ‘la boca del lobo’ por su propia cuenta y riesgo, y que además recibió ostensibles beneficios con la hábil y audaz acción que terminó en su rescate.

Cualquier ser humano, en uso de las facultades que le permiten aplicar nobleza a sus acciones, tendría en cuenta varios factores antes de lanzarse en semejante cruzada de ingratitud. Para empezar, está más que claro que Íngrid Betancourt decidió seguir adelante en su ruta hacia San Vicente del Caguán, pese a que los mismos oficiales del Ejército le advirtieron que no respondían por su seguridad, tal como consta en un documento que ese mismo día, 23 de febrero de 2002, ella firmó. Si lo que Íngrid Betancourt está alegando en su sorprendente demanda es que el Estado colombiano no puede renunciar en ningún momento a garantizar la vida, honra y seguridad de sus súbditos, entonces tendríamos que la mayoría de los habitantes de este país, e incluso extranjeros, que han padecido aquí las consecuencias de la violencia, podrían instaurar demandas similares, ante cualquier hecho de violencia menor o mayor, partiendo de la base de que de una u otra forma siempre hay omisión estatal.

De hecho, Íngrid Betancourt no hace sino sumarse a una billonaria estadística: la de las demandas contra el Estado colombiano. Desde luego que muchos de esos reclamantes son justificados, como quiera que se trata de víctimas de evidentes acciones oficiales que les han generado irreversibles perjuicios. Pero también es cierto que muchos se aprovechan de la vulnerabilidad jurídica del sector oficial, que no siempre cuenta con los abogados que lo defiendan cabalmente.  La estadística confirma que el Estado pierde el 70 por ciento de las demandas en su contra. Las demandas contra el Estado colombiano ascienden a poco menos del equivalente a un presupuesto nacional anual: 95 billones de pesos, el 20 por ciento del Producto Interno Bruto.

Tenemos entonces que Íngrid Betancourt, que algún día quiso ser Presidente de Colombia y que seguramente jamás lo será, no actúa con nobleza, y pretende más bien sacar ventaja de la situación. A eso se suma otra condición igual de deleznable, como es la ingratitud. En su codicia desbordada, Íngrid Betancourt parece olvidar que un grupo de hombres y mujeres, pertenecientes a esas fuerzas militares que ahora ella pretende desplumar desde los estrados judiciales, y financiados por los contribuyentes, a los que ahora ella contiende en los estrados, arriesgaron su vida por rescatarla principalmente a ella, y además a sus compañeros. Ya sabemos que Íngrid se pasea por el mundo en poses que corresponden más a una figura del llamado jet set que a la de una víctima de la violencia. Lo intolerable es que para financiar ese estilo de vida pretenda aprovecharse de las debilidades de este golpeado país.

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La rabia en el bolsillo

El Universal, Cartagena

Editorial

10 de julio de 2010

La ex candidata presidencial Íngrid Betancourt, secuestrada durante más de 6 años por las Farc, pretende que el Estado colombiano, a quien demandó por no garantizar su derecho a la libertad, la indemnice con unos 15 mil millones de pesos, por los perjuicios morales y materiales del cautiverio. En las páginas web de El Universal y de otros medios de comunicación llovieron cientos de reacciones indignadas, desde epítetos irrepetibles hasta argumentos juiciosos sobre la demanda.
Dos argumentos se repiten de manera extensa en los comentarios de los lectores: que el secuestro de Ingrid Betancourt no fue responsabilidad del Estado, ni siquiera por omisión, y el reproche a la actitud “desagradecida” de la ex candidata, cuya liberación se logró gracias a una acción planificada meticulosamente por las Fuerzas Militares a las que ahora culpa de su cautiverio.

Así, podría uno pensar que no hay posibilidad de que la demanda prospere y el Estado (que somos todos los colombianos) tenga que desembolsar más de 15 mil millones de pesos para subsanar los perjuicios que el secuestro le causó a Íngrid. Pero hay demasiados antecedentes de fallos judiciales absurdos, de manera que es preciso analizar los argumentos jurídicos. Como todo ciudadano, Íngrid Betancourt puede presentar acciones jurídicas si considera que el Estado no le garantizó sus derechos. En su demanda, la ex candidata plantea que varios oficiales del Ejército le garantizaron el día de su secuestro, que nada sucedería y que no corría peligro, pero en el Ministerio de Defensa reposa un documento que le pidieron firmar los militares en un retén, que no querían dejarla seguir hacia la zona de distensión, por peligrosa.

Muchos juristas coinciden en que el Estado advirtió los riesgos, y que incluso, debido a esa advertencia, otros candidatos presidenciales se abstuvieron de ir al sitio. Según la jurisprudencia, ese hecho desvirtúa que el Estado haya incumplido su función de garantizar la seguridad tanto pública, como la personal de la ex candidata. Tampoco consideran que se pueda responsabilizar al Estado por el tiempo que duró secuestrada Ingrid Betancourt. Aunque se argumente que no se liberó en un “tiempo razonable”, tanto su madre Yolanda Pulecio, como su marido de entonces, Juan Carlos Lecompte, pidieron en los medios y por escrito al Gobierno, no adelantar operativos militares de rescate.

De todas maneras, la demanda de Ingrid logró una unanimidad inusitada entre los colombianos, que consideran, en una mayoría incuestionable, que su actitud es “oportunista y ambiciosa”, además de “desconsiderada”, pues ese dinero saldría del bolsillo de todos los colombianos. Muchos le reprochan a Íngrid que se olvidara de tantas promesas el día de su liberación, desde la simbólica de no cortarse el cabello mientras hubiera un solo secuestrado hasta la de luchar con ahínco por la liberación de todos. El único que parece de acuerdo con la decisión de la ex candidata es Alan Jara, también ex secuestrado y quien no descartó una acción similar. ¿Cómo le explicarán ambos sus argumentos a las madres de tantos militares muertos en la lucha contra el terrorismo?
La rabia de Ingrid, no es en el corazón, sino en el bolsillo.

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« Demanda de Ingrid: premio mundial a la codicia, ingratitud y desfachatez »

El Espectador, Bogota

10 juillet 2010

Voici les éditoriaux des grands quotidiens de Colombie, de la gauche à la droite, sur le scandale Ingrid. C'est l'unanimité contre cette famille.  

10 de julio de 2010

El Vicepresidente Francisco Santos Calderón dijo este viernes que las aspiraciones de Ingrid Betancourt y su familia de obtener una indemnización por su secuestro, constituyen un acto de codicia, ingratitud y oportunismo que merece el rechazo de los colombianos y de la opinión mundial.   Santos dijo que, en su opinión, el Gobierno no debe adelantar negociación ni conciliación alguna con ellas en relación con este asunto. “Es un premio mundial a la ingratitud y a la desfachatez. Estoy indignado, triste y desilusionado. En mi condición de víctima del secuestro me duele inmensamente ese, que sin duda es uno de los actos de ingratitud que quedarán en la historia de Colombia y también de oportunismo y de codicia, tanto de Ingrid como de su mamá, Yolanda Pulecio”.

Manifestó el Vicepresidente que las autoridades de entonces advirtieron claramente a Ingrid Betancourt que se dirigía a una zona de altísimo riesgo. “A la salida de Florencia (Caquetá), rumbo al Caguán, ella firmó un documento en el cual asumió toda la responsabilidad por su decisión de ingresar en una zona que entonces registraba constante presencia de miembros las Farc y en la cual, en efecto fue secuestrada”.

Dijo el Vicepresidente que la actitud y la conducta de exigir indemnizaciones al Estado no corresponden a una mujer inteligente, con una trayectoria pública, que ha recibido tanto de Colombia. “No entiendo qué le pasó, no me cabe en la cabeza y me parece que es un precedente funesto y una puñalada a todos los miembros de la Fuerza Pública que han muerto rescatando colombianos, a todos los que hicieron la Operación Jaque arriesgando su propia vida, a la Fuerza Pública y a todos los que hemos sufrido este dolor del secuestro”.

 

09 juillet 2010 

Le 23 février 2002, les autorités colombiennes (DAS-services secrets, armée et police) ont déconseillé à cette femme, alors candidate à la présidence de son pays, la Colombie, de quitter Florencia pour se rendre à San Vicente del Caguan, devenu le fief des FARC. 

Hélas pour elle et son amie Clara Rojas, Ingrid a désobéi aux ordres, avant leur enlèvement par les terroristes. J’en détiens la preuve écrite, et des témoins de la séquestration confirment cette version si besoin. Que le juge colombien saisi me convoque ! Je répondrai à sa demande d’audition. 

Comment cette famille Betancourt âpre au gain et aux honneurs immérités (la Légion d’Honneur française pour les deux sinistres femmes, l’ambassade française au Costa Rica pour Fabrice Delloye, petit attaché de commerce mais ex-mari d’Ingrid !) peut-elle avoir le culot immonde de demander 5 millions d’euros en « dommages et intérêts » à la Colombie pour la séquestration d’Ingrid, sauvée par l’héroïsme des agents secrets colombiens en 2008 ? 

On va en reparler… 

 

09 juillet 2010 

L’abjection n’a plus de limites dans le scandale Ingrid Betancourt (le Betancur a été francisé dans les années 1970/80) : l’ex-otage des FARC va demander une indemnisation à l'Etat colombien, pour les « dommages économiques et moraux » subis durant ses six années de captivité aux mains de la guérilla. 

Le montant : 12.500 millions de pesos, soit 5 millions d’euros, réclamés au ministère colombien de la Défense ! Celui-là même dont les hommes l’ont arrachée aux griffes des barbares des FARC ! 

Aucun des milliers d'otages enlevés par ces criminels n'a jamais demandé la moindre indemnisation à son pays. Or la misérable Ingrid  (et sa mère Yolanda) prétendent à une telle indemnisation alors qu'elle a elle-même provoqué son enlèvement, comme le prouvent les FAITS relatés dans mes livres sur cette affaire.

Sauvée au risque de leur vie par 13 héros des services secrets colombiens le 2 juillet 2008 dans l’opération « Jaque » (Mise en échec), l'ancienne sénatrice colombienne est revenue la semaine dernière dans son pays pendant quelques heures pour participer à une cérémonie à Bogota marquant les deux ans de sa libération aux côtés de 14 autres otages. 

A cette occasion, l'ex-otage des FARC (Forces armées révolutionnaires de Colombie, groupe terroriste aux yeux de l’Union  Européenne),  a déclaré à l'AFP qu'elle voulait mener une « vie de famille » et cherchait à se « reconstruire », avec l'aide d'un psychologue et de l'écriture. 

Elle s’était bien gardée d’annoncer l’imminence de son infâme demande contre l’armée colombienne…  Cette affaire ne fait que commencer… Je suspends bien évidemment ma retraite du blog, d’autant que la dame en question va publier en septembre à Paris un livre sur sa captivité, et que je compte sur les médias pour m’inviter à cette occasion afin de rétablir la vérité. 

15 avril 2010 

Voici le lien de mon entretien en direct ce soir avec la radio RCN de Colombie à propos de mon livre qualifié par elle de « polémique » : 

 

http://www.rcnradio.com/node/23438 

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Fuera de colección

La liberación de Ingrid: Pasos en falso
Jacques Thomet
 
Periodismo y Actualidad
Páginas:
264 páginas

ISBN:
978958422351-7
Formato:
15 x 23 cm.
Encuadernación:
Tapa rústica
Sello:
Diana
No. de Edición: 
1
Publicación:
Febrero 2010
 
Precio: $ 49,000.00
   
  Pasos en falso.
  Íngrid Betancourt fue secuestrada el 23 de febrero de 2002 y liberada el 2 de julio de 2008. En este libro se sacan a la luz hechos desconocidos sobre las acciones de su familia y de los gobiernos de Francia y Colombia para rescatarla de las farc. Se revelan, especialmente, los pasos en falso que dio el gobierno francés, manifiestos en declaraciones erróneas, iniciativas absurdas y métodos cuestionables para intentar sacar a Íngrid de la selva. Jacques Thomet cuenta cómo Francia dilapidó millones de dólares en viajes inútiles, operaciones secretas desatinadas, pago de un rescate a falsos rebeldes, concesión de asilo político a familiares de los jefes guerrilleros para liberar a la rehén de sus secuestradores, sin el menor éxito. Desde el Palacio del Elíseo, y a través de la familia Betancourt y del ex marido de Íngrid, Fabrice Delloye, se ayudó a que los franceses tuvieran la percepción de que el presidente de Colombia, y no las farc, era el responsable de su largo cautiverio. En este libro se controvierten muchas verdades “oficiales” y se muestra una imagen de Íngrid Betancourt distinta de la de una Juana de Arco a punto de ser sacrificada, con la que muchos la identificaron, gracias a la propaganda del gobierno francés y al halo mediático que ayudaron a darle familiares, amigos y simpatizantes. También en este libro se informa por primera vez de sucesos ignorados sobre
la muerte de Raúl Reyes y la Operación Jaque.

22 février 2010 L’infâme chef d’Etat major des armées françaises, un certain Jean-Louis Georgelin, inconnu au bataillon des héros puisqu’il n’a jamais montré ses décorations sur le moindre champ de bataille, a osé en rajouter hier contre les deux journalistes de la TV française publique FR3 enlevés par les taliban le 30 décembre dernier en Afghanistan. 

A l’encontre de la discrétion imposée par le Quai d’Orsay dans ce cas de figure, où se joue la vie ou la mort d’otages, ce galonné en charentaises s’est permis de se plaindre que « plus de dix millions d’euros » eussent déjà été dépensés en recherches par l’armée pour retrouver et libérer des deux journalistes. Ce lèche-bottes n'a fait que relayer la Voix de son maître, puisque Sarkozy avait dénoncé « une imprudence vraimenrt coupable » des deux journalistes français enlevés par les terroristes taliban, sans avoir jamais fait de même à l'égard d'Ingrid Betancourt, qui avait désobéi aux ordres des autorités avant de se faire enlever par les FARC, CE DONT JE DETIENS LA PREUVE NOIR SUR BLANC…

Dans ce cas, on attend avec impatience que les médias lui demandent combien avaient coûté en six ans les opérations françaises pour tenter de récupérer la COLOMBIENNE Ingrid Betancourt, ancienne amie intime de Villepin.  De quoi sont faits les « plus de dix millions d’euros » évoqués par ce général aussi pâle que sa feuille de service ? A combien se montent, pour nous les contribuables français qui ne prenons pas la retraite à 50 ans comme nombre de militaires ou policiers, les multiples interventions de Paris, en rançons égarées, voyages répétés, opérations bidon, pour tenter de récupérer l’ex-amie de Villepin ? C’est la démission de ce général sans passé ni avenir que le peuple doit demander désormais, et pas seulement ses excuses. 

26 janvier 2010 

Le régime castriste de Hugo Chavez, allié des terroristes colombiens des FARC, menace depuis une heure la France de « réviser ses relations avec la France » si Paris ne « rectifie » pas ses critiques sur le censure de télévisions par câble, dont RCTV, au Venezuela. 

Va-t-on vers une crise diplomatique comme celles déjà connues par les USA, le Chili ou le Pérou ? Nicolas Sarkozy et Bernard Kouchner doivent se mordre les doigts d'avoir soupé à Paris avec le dictateur, accompagné de l'agente des FARC, la sénatrice colombienne Piedad Cordoba, avant d'avoir pris à sa table une longue cuiller…le 20 novembre 2007, quand Chavez leur avait fait croire qu'il allait faire libérer Ingrid Betancourt, sans même leur apporter la preuve de vie promise de la Colombienne, sauvée par la magnifique Opération Jaque des agents secrets colombiens le 2 juillet 2008.

Le Venezuela demande « au gouvernement de la République française de rectifier rapidement sa position (…) qui pourrait conduire le gouvernement de la République bolivarienne du Venezuela à réviser ses relations avec la France », selon un communiqué du ministère des Affaires étrangères. 


La France avait exprimé lundi, par le biais du porte-parole du ministère français des Affaires étrangères, Bernard Valero, sa « préoccupation » après le retrait dimanche du réseau câblé de RCTV, une chaîne de télévision très critique envers le gouvernement socialiste vénézuélien.
« Nous espérons vivement que les autorités vénézuéliennes reviendront très vite sur cette décision », avait dit M. Valero dans un communiqué.
« Le pluralisme de l'information constitue un des éléments constitutifs de la liberté de la presse, qui est essentielle au bon fonctionnement d'un régime démocratique. Nous appelons les autorités vénézuéliennes à le garantir pleinement », poursuivait-il. 


« Les commentaires proférés par le porte-parole du ministère des Affaires étrangères français sont inacceptables » et « portent atteinte au principe de non ingérence dans les affaires intérieures des Etats », ajoute le communiqué du ministère vénézuélien, qui a prévu de convoquer l'ambassadeur de France à Caracas, Jean-Marc Laforêt, pour « lui remettre une note de protestation ».
Le Venezuela, « en tant que pays indépendant, libre et profondément démocratique, prend des décisions souveraines qui garantissent l'application de la Constitution et des lois », poursuit le communiqué.
RCTV et cinq autres stations ont vu leur diffusion suspendue dimanche par les câblo-opérateurs en vertu d'une nouvelle réglementation qui oblige les télévisions « nationales » –au moins 30% de contenus produits au Venezuela– à retransmettre les discours fleuve de M. Chavez.
Vendredi et samedi, RCTV n'avait pas diffusé ses deux dernières allocutions. La chaîne se considère comme une station « internationale », ce qui l'en dispense à ses yeux, mais pour le gouvernement elle est « nationale ».
La chaîne a dit vouloir déposer un recours contre la réglementation.
Depuis 2007, date à laquelle sa licence hertzienne lui avait été retirée, RCTV diffusait sur le câble, de Miami, sous le nom de RCTV International. 


De nombreuses entreprises françaises sont présentes à Caracas, dont la compagnie pétrolière Total et le groupe industriel Alstom. La semaine dernière, Chavez avait nationalisé les hypermarchés Exito, propriété du groupe français Casino. 

26 janvier 2010 

Une petite controverse soulevée par LEMON & Fabio dans leurs posts m'amène à ces quelques réflexions. 

Vouloir ignorer ce que révèle le mari d’Ingrid revient à oublier combien cette affaire politico-médiatique, depuis 2002, a fait d’elle en France une sainte, fait des FARC de braves guérilleros, et fait du président colombien le coupable de sa séquestration prolongée. Juan Carlos Lecompte a été l’un de ceux qui ont été le plus impliqués pour obtenir sa libération, il a tout laissé tomber, mais comme il ne fait pas partie de l’élite de Bogota (il est costeno), il a été dès le départ détesté par la belle-mère et la belle-sœur, et JAMAIS invité à aller à l’Elysée, ou alors une seule fois. 

La médiatisation énorme opérée en France en faveur d’une Colombienne qui n’avait que 0,4% d’intentions de vote aux élections présidentielles de mai 2002, et que l’on va retrouver quand elle va sortir son propre bouquin à Paris (prenons date), exige quand même de savoir que cette Sainte a notamment envoyé un avocat à l’hôpital de Bogota en janvier 2009, où se mourait le père de Juan Carlos, pour exiger qu’il signe les papiers du divorce qu’elle demandait…et que, toujours selon son livre, elle lui a téléphoné par portable pour le relancer à ce sujet quand il descendait en terre le cercueil de son père. 

Puisque nous avons subi cette médiatisation d’un seul côté jusqu’ici, ne faut-il pas connaître l’autre face de la monnaie ? Y compris ce que demande Lemmon, et que j’ai déjà révélé ici pour le seul second semestre 2008, sur les coûts pour la France de cette assistance depuis 2002. 

Oui ou non ? 

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