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2 août 2009 

Voici l’enquête de Maite Rico, spécialiste de l’Amérique Latine au quotidien de Madrid « El Pais », publiée ce dimanche, sur le financement du président équatorien par les terroristes colombiens des FARC. Fabio vous a sorti le texte en avant-première, merci à lui ! 

Ce blog vous avait révélé, et reconfirmé, une telle aide en dollars à Correa par les FARC depuis un an. 

Dans le papier de Maite Rico, les détails ne laissent plus planer un seul doute sur le versement de 400.000 dollars en liquide par les sanguinaires des FARC à la campagne de Correa, sans que les audits officiels aient pu en déterminer la source. Je vous en traduis les éléments essentiels, avant le texte complet en espagnol : 

100.000 dollars ont été donnés de la main à la main par Raul Reyes au colonel équatorien en retraite Jorge Brito, pour la campagne de Alliance Pays (le parti de Correa) à la veille du premier tour de l’élection présidentielle de 2006, remportée par Correa. « Il m’a remercié avec émotion », ajoute Reyes dans un courriel à propos de Brito. 

300.000 autres dollars ont été collectés et remis aux émissaires équatoriens par Edgar Tovar, chef du 48e Front des FARC, en action à la frontière équatorienne, révèle un autre courriel de Raul Reyes. 

La preuve définitive de cet apport terroriste à Correa est contenue dans les bilans financiers de la campagne du président. Le compte ouvert par Alliance Pays à la Banque de Machala fait état de 487.848 dollars déposés en liquide, selon les autorités électorales. L’audit ultérieur n’a pu déterminer l’origine de 412.000 dollars. Le tribunal électoral, chargé d’enquêter, avait finalement archivé le dossier en octobre 2008, avant sa dissolution par la nouvelle Assemblée constituante de connotation castriste. L’an dernier, Rafael Correa avait annoncé qu’il démissionnerait de la présidence si le financement  de sa campagne par les FARC était prouvé. C’est fait. Le chef de l’Etat équatorien n’a plus qu’à remettre son mandat en jeu. 

Voici 

1.    El dinero perdido de las FARC 

Documentos de la guerrilla colombiana reflejan la entrega de 400.000 dólares a la campaña de Correa – El presidente de Ecuador niega haber recibido esos fondos MAITE RICO – Madrid – 01/08/2009 

El archivo de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) asedia al presidente de Ecuador, Rafael Correa, y ha puesto al rojo vivo las relaciones entre Bogotá y Quito. Primero los ordenadores de Raúl Reyes, número dos de la guerrilla; luego, un vídeo del Mono Jojoy, su jefe militar, y ahora un supuesto diario personal del propio Reyes dan cuenta de las relaciones clandestinas de la guerrilla con el equipo de Correa y la financiación de su campaña electoral en 2006. Un mensaje de Raúl Reyes, muerto en el ataque colombiano contra su campamento en Ecuador, anuncia, en octubre de 2006, la aportación de 400.000 dólares (285.000 euros). La cifra coincide con las sumas ingresadas en efectivo en esas fechas en la cuenta bancaria de Alianza País, la formación del entonces candidato Correa, y con los gastos de campaña no justificados ante las autoridades electorales. 

El presidente ecuatoriano ha rechazado con vehemencia cualquier contacto o aportación de las FARC. Pero con unas evidencias cada vez más comprometedoras, Correa, que en 10 días iniciará un nuevo periodo presidencial, parece estar cambiando de estrategia: sugiere que alguien pudo haber usado su nombre para sacarle dinero a la guerrilla, que maneja fondos cuantiosos gracias a sus actividades en el narcotráfico, y ha ido cortando por lo sano con los colaboradores más señalados por los documentos incautados. Se trata de un grupo que mantenía relaciones con las FARC mucho antes de que Correa se lanzara a la batalla política, y que se integra después en su círculo cercano. Entre ellos está el general René Vargas, actual embajador en Caracas; el coronel Jorge Brito o el ex ministro de Seguridad Gustavo Larrea y su asesor José Ignacio Chauvín, adscritos a la izquierda radical y admiradores de Hugo Chávez. En nombre de Correa, negociaron donaciones o acuerdos con la guerrilla. 

Un análisis del conjunto de los correos electrónicos hallados en los ordenadores de Raúl Reyes, a los que ha tenido acceso EL PAÍS, permite reconstruir la bitácora de los contactos con bastante precisión. La primera mención a Rafael Correa aparece en septiembre de 2006, apenas un mes antes de la primera vuelta electoral. Las FARC, fieles a su tradición intervencionista en la política ecuatoriana, aún no habían decidido a qué candidato de la izquierda prestar su apoyo, tanto financiero como de movilización de votos en las provincias fronterizas. Les buscaban León Roldós y Lucio Gutiérrez, pero Reyes se había fijado en Correa. “Bien valdría la pena hacerle monitoreo”, le dice a una de sus más conspicuas corresponsales, alias Alicia (identificada por Colombia como María Augusta Calle, luego diputada de Alianza País). 

El interés de la guerrilla aumenta tras la visita del coronel Brito al campamento base de Reyes, instalado de forma estable en Sucumbíos, al norte de Ecuador. Brito le explica los compromisos de campaña de Correa: cerrar la base estadounidense de Manta, “disminuir las tropas en la frontera con Colombia, establecer relaciones con las FARC al más alto nivel y convenir formas de colaboración recíproca”, además de convocar una asamblea constituyente, entre otros puntos. “Como es obvio solicitan nuestro aporte en motivar a la gente de la frontera y alguna ayuda económica. Respondimos con el cuidado requerido”, escribe Reyes el 24 de septiembre de 2006. Las FARC se hacen de rogar. No acaban de confiar en el joven candidato. “Realmente le falta consistencia política e ideológica”, escribiría Reyes aún después de haber decidido ayudarle. Pero “pese a sus inconsistencias y de carecer de un pasado revolucionario, sí ha expresado posiciones antiimperialistas, amistosas con Cuba, Venezuela, Bolivia y la lucha revolucionaria de las FARC”. 

Las críticas de Correa al Plan Colombia contra el narcotráfico y las fumigaciones de cultivos ilícitos en zona fronteriza animan a las FARC. Un rápido intercambio de consultas entre los dirigentes del Secretariado desemboca en la decisión, anunciada por Pedro Marín, Tirofijo, máximo jefe de las FARC, el 12 de octubre de 2006, de donar 100.000 dólares recolectados entre los diferentes bloques de la guerrilla. “El 13 de los corrientes me entrevisté nuevamente con el coronel Jorge Brito y el Médico Ayala, les transmití el saludo del Jefe y del Secretariado deseándoles éxitos en el día de las elecciones y la decisión de aportarles cien mil dólares, más la disposición de contribuirles con el llamado a la gente de la frontera a votar por ellos”, escribe Raúl Reyes a sus compañeros de las FARC el 14 de octubre de 2006, un día antes de la primera vuelta electoral en Ecuador. “De una vez le hice entrega de dicha cantidad al Coronel, quien emotivamente agradeció a nombre del candidato Rafael Correa. Edgar me hizo el préstamo. Amigos del Frente 48 hicieron una recolecta de otros 300 mil dólares para la misma campaña, me dice Edgar” [Se trata de Edgar Tovar, jefe del Frente 48, que controla la zona fronteriza entre Colombia y Ecuador]. 

A lo largo de los días siguientes, la cuenta única abierta por Alianza País en el Banco de Machala registró depósitos en efectivo por un total de 487.848 dólares, según un informe de las autoridades electorales. Además, la auditoría realizada a los gastos de campaña, publicada por el diario El Comercio, no pudo establecer la procedencia de 412.000 dólares gastados por Alianza País en la segunda vuelta electoral, celebrada el 26 de noviembre y que llevó a Correa a la presidencia. El expediente no tuvo recorrido. En octubre de 2008, a punto de ser disuelto por la nueva la Asamblea Constituyente, el Tribunal Electoral dio carpetazo al asunto. Sin embargo, la espinosa cuestión de la financiación ilegal a la campaña de Alianza País volvería a explotar poco después, tras la ofensiva llevada a cabo por la fiscalía antinarcóticos ecuatoriana contra el cartel de los hermanos Ostaiza, que opera en el norte del país y comercializa la droga de las FARC. Jefferson, Edison y Miguel Ostaiza eran, de hecho, los principales clientes del Frente 48. La inteligencia colombiana cree que los Ostaiza son, precisamente, la fuente de esa recolecta de 300.000 dólares que menciona Reyes en su mensaje. 

Sobre todo después de que las investigaciones de la fiscalía ecuatoriana destaparan una turbia red de contactos que tiene como eje a José Ignacio Chauvín, amigo de los Ostaiza, de Raúl Reyes y del entonces ministro de Seguridad, Gustavo Larrea, que lo nombró subsecretario. Según testigos y grabaciones en poder de la fiscalía, Chauvín aseguraba que los Ostaiza “querían contribuir con mucha plata al proceso” electoral. El escándalo provocó la salida de Gustavo Larrea del Gobierno, justo después de que Colombia diera a conocer su reunión con Raúl Reyes en enero de 2008. Larrea justificó el encuentro como un intento de mediación para la liberación de los rehenes de las FARC, pero el mensaje que Reyes dejó escrito en su ordenador el 18 de enero de 2008, añade otros datos inquietantes. Larrea expone el “interés del presidente Correa de oficializar las relaciones con la dirección de las FARC”, su “disposición a coordinar actividades sociales e intercambio de información en la frontera”, “cambiar a los mandos de la fuerza pública con comportamientos hostiles” y demandar a Colombia por las fumigaciones… “Tienen claro que Uribe representa los intereses de la Casa Blanca, las multinacionales y las oligarquías y es peligroso para la región”, concluye Reyes. 

La complicidad entre los amigos de Correa y las FARC no termina ahí. Chauvín y Larrea utilizaban a la Asociación Latinoamericana de Derechos Humanos (ALDHU) para dar cobertura a los guerrilleros. Chauvín les facilitaba carnés y documentación de esa ONG, muy conocida en Suramérica, para que pudieran moverse libremente en la frontera y organizaba redes de información camufladas en organizaciones de “solidaridad campesina”. Mientras todo esto ocurría, las autoridades colombianas se desesperaban ante la falta de colaboración de sus pares ecuatorianos. El general Fredy Padilla, comandante de las Fuerzas Armadas de Colombia, insiste en que ellos pasaron puntual información a Quito sobre la ubicación de los campamentos de las FARC en Ecuador, incluido el de Raúl Reyes, sin que nunca obtuvieran respuesta. El coronel ecuatoriano Mario Pazmiño, ex jefe de inteligencia militar, asegura que esas coordenadas nunca llegaron a los mandos sobre el terreno. Esa falta de confianza fue la que llevó a Colombia a ocultar al Gobierno ecuatoriano su intención de atacar el campamento de Raúl Reyes, el 1 de marzo de 2008. 

¿Cuál es el papel de Rafael Correa en toda red de contactos con las FARC? ¿Sabía lo que hacían sus colaboradores? El presidente ecuatoriano ha mantenido desde el principio una postura muy beligerante contra el Gobierno de Álvaro Uribe. Rompió relaciones con Colombia tras el bombardeo contra el campamento de Reyes, por la violación del territorio ecuatoriano, y ha llevado la batalla al terreno comercial, al instaurar unos aranceles especiales a más de 1.300 productos colombianos.  Sin embargo, al mismo tiempo, se ha ido desmarcando de los colaboradores más polémicos. José Ignacio Chauvín fue encarcelado (aunque poco después recuperó la libertad por “irregularidades en el procedimiento”). Gustavo Larrea perdió el ministerio y vio frustrada su intención de convertirse en diputado de la Asamblea Constituyente, lo que le hubiera garantizado la inmunidad. Correa, además, asegura que el general Jorge Brito nunca formó parte de su equipo de campaña. Y no ha dudado en retirar la inmunidad a la Asociación Latinoamericana de Derechos Humanos, cuyos dirigentes se han volatilizado. ¿Ha sido Correa víctima de un abigarrado sector militar y civil, vinculado a las FARC y al narcotráfico, que ha estado actuando a sus espaldas? Así lo cree el ex jefe de inteligencia ecuatoriano Mario Pazmiño. En una entrevista a la revista Semana, Pazmiño asegura que Correa está siendo engañado. La inteligencia colombiana lo duda: varios testimonios y documentos indican que Correa sí estuvo de acuerdo en solicitar apoyo electoral a las FARC. Aunque tal vez, admiten estas fuentes, algunos miembros de su equipo llevaron las cosas “demasiado lejos”. 

Une réponse à “RAFAEL CORREA A BIEN RECU 400.000 DOLLARS DES FARC POUR SA CAMPAGNE DE 2006, CONFIRME EL PAIS DE MADRID, ET N’A PLUS QU’A DEMISSIONNER”

  • Fabio:

    Merci a vous, cher Maitre, vous qui sauvez l’honneur de la presse francaise!

    Grace à vous en partie « la tarte commence à se renverser » (traduction libre de « la torta comienza a voltearse ») ;) Avez vous remarqué la recente « Thomification » (Athomisation?) des esprits?

    Maintenant la presse decouvre quelle nation est la seule democratie dans la region, et qui est le vrai democrate qui respecte la liberté d’expression, la separation de pouvoirs, qui emprisonne les maffieux et les paramilitaires, l’homme de droit qui combat le narco-terrorisme, tandis que ses voisins le soutiennent. Que vont dire maintenant la famille Betancur et les ONGs? [ d'ailleurs, ou sont partis Dominique, Ludivine, etc. etc. ? ] :D

    Voici l’entretien avec l’ancien chef d’intelligence en Equateur dont Maite Rico fait allusion, et qui nous avait echappé au blog.

    ———————————————

    « Al presidente Correa lo siguen engañando »

    ENTREVISTA

    El ex jefe de inteligencia del Ejército de Ecuador le revela a SEMANA la magnitud de la presencia de las Farc en ese país, sus tentáculos en el Estado, la dramática situación de la frontera y cómo los mandos medios le manipulan la información al presidente Rafael Correa.

    Domingo 12 Julio 2009

    El coronel Mario Pazmiño era el jefe de Inteligencia del Ejército ecuatoriano cuando el año pasado fuerzas colombianas bombardearon el campamento de ‘Raúl Reyes’. Había sido comandante de la Brigada de Inteligencia, agregado de militar en la embajada de Ecuador en Estados Unidos, y sus colegas lo daban como un próximo general seguro. Pero la tormenta que desató el ataque repercutió en su carrera. Poco después del episodio, el presidente Rafael Correa lo acusó de ocultarle información sobre la presencia del ecuatoriano Franklin Aisalla en el campamento de ‘Reyes’. También se le señaló como persona cercana a las fuerzas de seguridad de Colombia y de Estados Unidos. Pazmiño pidió la baja un mes después del bombardeo al campamento de las Farc. SEMANA habló con él sobre los profundos tentáculos de las Farc en Ecuador y cómo siguen actuando la insurgencia en ese país.

    SEMANA: Antes del bombardeo al campamento de ‘Reyes’ ¿usted tenía conocimiento de campamentos de las Farc en territorio ecuatoriano?

    MARIO PAZMIÑO: Tuvimos conocimiento de campamentos desactivados de las Farc y estos fueron reportados. Entre 2000 y 2008 fueron cerca de 130 ó 140 campamentos encontrados y destruidos.

    SEMANA: ¿Por qué siempre los hallaban desocupados?

    M.P.: Los anillos de seguridad que tienen las Farc en territorio ecuatoriano permiten la detección inmediata de cualquier operación hacia los campamentos. El sonido de una motosierra puede alertar sobre la presencia militar, tendidos de ropa de colores sobre los ríos, determinada música con alto volumen. Cosas así permiten desactivar un campamento inmediatamente.

    SEMANA: ¿Ustedes sabían que había un gran campamento de ‘Reyes’ en Angostura, donde salía y entraba mucha gente?

    M.P.: Inteligencia militar no conocía específicamente la ubicación del campamento de Angostura. Quienes nos daban las alertas oportunas sobre la presencia de un campamento son las unidades militares que están en el terreno, que son informadas por la población. Pero nunca hubo reportes sobre movimientos de las Farc. Allí la mayoría de la población es colombiana y algunos de ellos, no digo todos, hacen parte de las estructuras de seguridad de los campamentos insurgentes.

    SEMANA: Pero el gobierno colombiano le entregó a Ecuador coordenadas de varios campamentos, incluido el de Angostura…

    M.P.: Nunca tuvimos esa información. Lo que nosotros sabemos es que el agregado de la Policía en la embajada ecuatoriana en Bogotá le dio esas coordenadas al mayor de Inteligencia de la Policía Manolo Silva, quien se las entregó al general Bolívar Cisneros, que era el comandante de la Policía, y al Ministro de Gobierno. Pero esas coordenadas jamás llegaron a las unidades que patrullaban el sector.

    SEMANA: ¿Cuándo ocurrió esto?

    M.P.: No lo puedo asegurar con exactitud, pero fue antes del bombardeo. Tal vez un mes antes.

    SEMANA: Si encontraron 130 campamentos de las Farc vacíos ¿hubo en alguna ocasión fuego cruzado entre Ejército ecuatoriano y la guerrilla?

    M.P.: No. Recuerdo el reporte de una persecución contra un pequeño grupo de guerrilleros, pero la gente cruzó el río.

    SEMANA: ¿Es ineficiencia del Ejército ecuatoriano, o complicidad de ciertos mandos militares con las Farc para que en ocho años no haya habido ni un solo enfrentamiento?

    M.P.: El punto crítico es el asentamiento de gente colombiana en la franja fronteriza, que directa o indirectamente está trabajando con la guerrilla.

    SEMANA: ¿Tampoco recibieron ataques de las Farc?

    M.P.: El Secretariado dispuso específicamente eludir el combate en los países vecinos porque si hay combates, la frontera se militariza y eso rompe los cordones de abastecimiento que tiene de Ecuador hacia Colombia.

    SEMANA: ¿Cómo supo usted del ataque de ‘Reyes’?

    M.P.: Yo recibí una llamada del sistema de inteligencia de Colombia a las 6:55 de la mañana. Me manifestaron que en ese momento había un enfrentamiento en territorio colombiano, pero en caliente y había un desbordamiento. Lo que me dijeron es que una patrulla antinarcóticos se encontró con un campamento y hubo un encuentro. Que en ese momento se estaban dando bala allá. Que posiblemente era el campamento de ‘Reyes’, pero siempre me dijeron que era en territorio colombiano. Me advirtieron que posiblemente había bastantes heridos y que éstos iban a traspasar el límite político internacional para buscar centros de atención médica.

    SEMANA: ¿Qué hizo usted?

    M.P.: Saqué una relación, que fue lo que no hicieron los otros oficiales que se enteraron primero que yo. Desde las 7 de la mañana yo alerté a todo el sistema de Inteligencia y puse a trabajar a mi gente. Llamé a todos los generales que tenían jurisdicción en la zona. A esa hora todo el mundo estaba enterado de lo que estaba pasando. Porque el señor José Ignacio Chauvín (subsecretario de Gobierno de Ecuador) dice que lo llamaron a la 1:20 de la mañana, justo a la hora del bombardeo. Pero si él era funcionario de gobierno y era ecuatoriano, tendría que haber alertado sobre lo que estaba pasando.

    SEMANA: ¿Quién llamó a Chauvín?

    M.P.: Dice que lo llamaron por celular los de las redes comunitarias, pero allá no entran celulares, excepto los satelitales de la guerrilla. Luego dijo que había sido por radio. ¡Peor! La radio cuesta 25.000 dólares en una zona donde los campesinos son pobres. Estas cosas son totalmente ilógicas. En realidad, yo creo que le avisó la guerrilla.

    SEMANA: ¿Por qué si se conocían los vínculos de los ciudadanos ecuatorianos Nubia Calderón y Franklin Aisalla con las Farc, no se les capturó?

    M.P.: Ustedes saben que Nubia Calderón era la representante de las Farc en Suramérica y tenía su base de operaciones en Ecuador. Ella era monitoreada por la Policía, lo mismo el señor Aisalla, quien entra en el juego por una relación sentimental con la señora Calderón. Sé que había una operación de la Policía en curso, pero no sé por qué no se produjo la captura.

    SEMANA: Justamente el presidente Correa le reclamó a usted por no informarle sobre las actividades de Aisalla, y el hecho de que éste tuviera vínculos con las Farc…

    M.P.: Al Presidente lo han desinformado. Inteligencia militar no tenía que informarle directamente a él lo de Aisalla, sino a nuestros superiores en la línea de mando. Así lo hice y eran los generales y el Ministro quienes tenían que informarle al Presidente. De todos modos, Aisalla no era importante. La importante era Nubia Calderón, y la Inteligencia policial manejaba la información reciente sobre ella.

    SEMANA: ¿Qué pasó con Nubia Calderón?

    M.P.: Es la cuarta sobreviviente del ataque colombiano al campamento de las Farc en Angostura. Hay reportes de que esta persona salió herida. Hay rumores de que estuvo en una embajada y que salió protegida por organismos de derechos humanos. La señora aparece ya en Nicaragua.

    SEMANA: ¿Sabía usted de las reuniones del ex ministro Gustavo Larrea y el asesor José Ignacio Chauvín con las Farc?

    M.P.: Chauvín dice que él se reunió en siete ocasiones con las Farc, y que incluso estuvo con ‘Reyes’ tres días antes del bombardeo y que pasó por Angostura camino al Palmar, que es en territorio colombiano. Eso es imposible porque se trata de un terreno anegado, pantanoso. Por eso yo creo que él pudo haberse reunido directamente en el campamento de Angostura.

    SEMANA: ¿Entonces la reunión del ministro Larrea con ‘Reyes’ también fue en Ecuador?

    M.P.: El señor Larrea debería explicarle a la comunidad nacional e internacional dónde fue la reunión. ¿Cuál es el problema? Porque para que él se haya reunido en otro país tiene que haber salido con un pasaporte y el registro migratorio sólo tiene una salida en diciembre o enero a Venezuela.

    SEMANA: ¿Cuál es la influencia de Larrea hoy en el gobierno?

    M.P.: El presidente Correa no ha querido reintegrarlo nuevamente al gabinete mientras no se esclarezca el asunto de Angostura.

    SEMANA: Colombia acaba de pedir la captura de la mexicana Lucia Morett, quien estaba en el campamento de las Farc en Ecuador. ¿Qué información tenía usted sobre ella?

    M.P.: Hay que ver sus pasaportes. Que se vean las fotografías en las cuales aparece la señora Velásquez, que era quien la acompañaba en otros campamentos. ¿De dónde llegó ella antes del bombardeo? De Colombia. Hay muchas evidencias como para que diga ahora que es la Virgen de Guadalupe.

    SEMANA: ¿Ustedes como inteligencia conocían de la penetración de las Farc en estos sectores políticos y de la justicia en Ecuador?

    M.P.: El cuadro de contactos de Nubia Calderón es muy claro: tenía vínculos con la función judicial, el Congreso Nacional, las redes de derechos humanos. Incluso el general René Vargas, hoy embajador de Ecuador en Venezuela, escribió una carta diciendo que ella era una mansa paloma, cuando en 2003 fue detenida con una cédula falsa y una cantidad de dólares y dinero colombiano que no pudo explicar de dónde procedía. El mismo general que aparece en el libro El juego del Camaleón, del periodista Arturo Torres, en una foto abrazado con ‘Reyes’.

    SEMANA: ¿Qué tanto conocía el presidente Correa esta penetración?

    M.P.: Yo creo que al Presidente lo siguen engañando. Lo he dicho muchas veces, y una muestra de esto es lo que pasó la semana pasada. La Brigada Simón Bolívar va a nombre del Presidente a varios colegios a conversar sobre el caso Chauvín, y ponen en la pizarra « los amigos Farc ». Yo presenté una denuncia al respecto. El gobierno ya inició un proceso administrativo contra los rectores de estos establecimientos educativos que permitieron eso.

    SEMANA: ¿Hay otras actividades de esta Brigada para favorecer a las Farc?

    M.P.: Miembros de Aldhu, que es una organización de derechos humanos, iniciaron supuestamente una carnetización en la frontera, cuando en realidad se trataba de una cedulación a los colombianos que viven allí.

    SEMANA: ¿Buscan que los colombianos que hacen parte de la franja de seguridad de la guerrilla se conviertan en ecuatorianos?

    M.P.: Con dos cédulas se pueden mover de aquí para allá sin problemas. Y resuelve el problema que les plantea la nueva ley de seguridad, que prohíbe que extranjeros vivan en los 20 kilómetros adyacentes a la frontera.

    SEMANA: Usted salió del Ejército acusado de ser de la CIA y de que este organismo habría participado en el bombardeo. ¿Hay evidencias de esto?

    M.P.: La comisión que montó el Presidente de la República para investigar el tema de Angostura muestra que no hubo tal penetración de la CIA. Lo que había era cooperación económica de la embajada norteamericana con el Ejército ecuatoriano, y para Inteligencia algo así como 2,5 millones de dólares desde 2000 hasta 2008. Si yo fuera agente de la CIA, no estaría en Ecuador armándome problemas.

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